Last Minute

Las cosas que hice por ti (y tú no sabes)

  nunca valoras a tu madre hasta que te toca hacerlo con tus hijos

Es triste, doloroso y sobretodo es un golpe mortal que los hijos se olviden de sus padres. Nada duele más que la ingratitud de un hijo.

Llegan a una edad llamada “adolescencia” que los trastorna completamente, que los hace creerse dueños del mundo  y con derecho a todo.

Todos los padres hemos sido adolescentes, pero no todos hemos vivido esos años siendo unos desagradecidos y unos malcriados. Supongo que confundimos el respeto a los padres con el miedo a recibir un bofetón.

Y quizás ir por la vida de “padres enrollados” no es una solución para conseguir la mejor educación en nuestros hijos.

Debemos sembrar para después recoger y yo me pregunto: ¿Qué valores estamos sembrando en nuestros hijos si la propia sociedad les da derecho a todo?

Los hijos se olvidan de todas las cosas que hacemos por ellos. Por eso quiero pedir disculpas como madre por mi mala forma de educar, de querer, de criar, de alimentar, mi forma de renunciar a todo, mi forma de sacrificarme….

Pido disculpas por adelantado. Pero es que estoy viendo a tantos padres y madres sentirse defraudados que me atrevo a decir que posiblemente como madre yo también haya fracasado.

valora a los que hacen algo por ti

Digo que “he fracasado” si a estas alturas tengo que recordarte todo lo que hice por ti:

Por ti renuncié a mis sueños y antepuse cualquier deseo propio por estar a tu lado, por tenerte cerca y verte crecer cada día… Pensé que era lo correcto, lo que necesitabas y lo mejor para ti.

 No podía trabajar todo el día y a la vez ejercer de madre de 2 hijas. Renuncié a mejores trabajos y sueldos mayores porque no hay “conciliación familiar” y mucho menos si eres madre divorciada. Y me tocó elegir… o mis hijas o mi trabajo.

De nada me sirvió la carrera, ni el Master… Idiota de mí, pues creía firmemente que el sacrificio valdría la pena. ¿Realmente la vale?

Porque quería que tuvieses la suerte de todos tus compañeros y que tu madre pudiese hacer el desayuno, peinarte esa coleta y llevarte  al colegio. Te aseguro que yo no he tenido esa suerte, pues mi madre trabajaba durante todo el día porque “hacía mucha falta”.

Podía haber hecho otras cosas y delegar en terceras personas para que te cuidasen, pero yo siempre he creído que lo mejor que puede dar un padre y una madre a sus hijos es tiempo.

Y todo mi tiempo fue para ti…

Yo no fui a clases de YOGA, ni a Pilates, ni al taller de escritura (que ya sabes que me gusta tanto), yo no podía dormir la siesta o irme de juerga porque tenía unas obligaciones que atender.  En cambio yo te llevaba a todas esas actividades extraescolares que me ocupaban la tarde entera.

Perdona por quererte tanto.

saber el valor de las cosas y no su precio

Mi salario condicionado a tus horarios nunca fue muy bueno, pero perdona por creer que era mejor darte los buenos días por la mañana a regalarte una Play Station.

Os hemos educado en una sociedad sin valores y no es culpa vuestra… 

Lo triste es que sólo valoras el afecto de aquellos que lo compran con dinero… Y eres capaz de echarme en cara las cosas que quisieras tener y que no puedo darte.

No te confundas… No te las doy porque no quiera, no te las doy porque no puedo.

Perdona por estar a tu lado cuando sales de clase y ayudarte con tus deberes, por hacerte la cena y jugar contigo cuando tenía que planchar, limpiar los baños o recoger tus juguetes.

Perdona por acompañarte a tus clases de inglés y dejarte en la puerta (para que no tuvieses que hacer un largo camino de 5 minutos) por comprarte los zumos y las galletas que llevas al colegio de merienda y no haberte dado una pieza de fruta (que sé que no te gusta, pero hay que comer de todo).

Perdona por salir corriendo de casa a horas intempestivas a por un regalo cuando se te caía un diente (porque la visita de Pérez es sagrada y no voy a romper ese mito).

Perdona por decirte todos los días “recoge tu cuarto” y “lávate los dientes”. Perdona por hacerte recoger los platos sucios de la mesa, por hacerte doblar tu ropa y por decirte que saques la basura.

Perdona por darte muchas veces lo que no tengo y que nunca te falte de nada.

un hijo y un padre

Perdona por haberte hecho llorar, si alguna vez he sido demasiado dura y traté de hacerte entender que la vida es más difícil de lo que parece. A veces los adultos os hacemos crecer deprisa y no nos damos cuenta de que apenas entendéis la vida.

Perdona, te pido perdón de mil maneras si alguna vez me has visto triste porque haya contemplado de lejos la posibilidad de perderte… Cada vez que me veo amenazada por esa posibilidad me derrumbo. Pero vivimos en un mundo donde tú puedes decidir (tú tienes más derecho que tus padres).

Y si alguna vez te vas y no te acuerdas de todo lo que hice por ti… Si no valoras  que lo importante es el esfuerzo diario (no el esfuerzo de un día) que quién da lo que tiene no está obligado a dar más (aunque otros puedan darte el doble…te dan lo que les sobra) que quién te quiere te lo demuestra cada día (porque querer por Whatapp es muy fácil) pero quererte cuando lloras, cuando no quieres estudiar, cuando no quieres recoger o cuando me dejas sin planes porque lo primero es atender “tus planes”…

Ojalá seas tú un hijo agradecido… Uno de esos hijos que a medida que crece comprende mejor a sus padres y todos sus sacrificios.

Ojalá no tenga que recordarte nunca las cosas que he hecho por ti y tú no sabes.

Anuncios

4 Comentarios en Las cosas que hice por ti (y tú no sabes)

  1. Ja, ja, ja… perdona que me ría… ¿madre con hijos adolescentes? ¿Y qué esperabas, que tus hijas adolescentes iban a ser diferentes a todos los adolescentes? Vaaaa, confiesa, que en el fondo pensabas que serían diferentes… bueno en realidad era lo que deseabas, peeeero, es lo que pasa con las expectativas que se cumplen o no. Tu post está en la línea del libro de Jean y Robert Bayard, titulado “¡Socorro! Tengo un hijo adolescente” y cuyo subtítulo es “Guía para padres desesperados”. Me parece que con este título y subtitulo ya está todo, prácticamente dicho. ¿No?
    La etapa adolescente se caracteriza por la estética personal, el gregarismo y el desarrollo del pensamiento abstracto, tollo ello en pro de la conquista de su autoestima y autoconcepto, pero”adolecen” aún y por herencia de la etapa infantil de objetividad, paciencia, serenidad y conciencia social, el egocentrismo infantil perdura, Este es el cóctel. Sus propias incoherencias les llevan a la rebeldía en todas sus formas, para desesperación de sus padres, siendo lo peor la ruptura de la comunicación paternofilial.
    Así pues pasando. Nada de razonar ni discutir con ellos, como mucho negociación pura y dura pero a rajatabla. No preocuparse por nada. Hoy te vienen con un problema y al día siguiente ese ya no es, ahora es otro. De locos, sí. Pero sobre todo no ceder ni un ápice a sus chantajes emocionales. ¡Hala, rubia! Suerte y que Dios te de paciencia.

    Le gusta a 1 persona

    • hey…. Sobretodo gracias por tu comentario… Sabes el problema? que no se puede contar todo y por eso no lo cuento… Por si acaso me arrepiento.
      Pero este post viene precisamente por mi hija mayor que acaba de cumplir 12 años y se cree que puede cambiar las reglas del mundo e irse a vivir con su padre (el padre que me dejó tirada y me las hizo pasar putas) y que no me deja moverme de Madrid porque si me voy con las niñas a mi tierra me la lia.
      Pues ale, que la niña dice que su padre (al que ve una vez al mes y a veces ni eso) es Dios y que tal vez podría vivir con él y a mí que me zurzan…
      Estoy muy dolida como madre por su falta de agradecimiento. Pero es lo que hay y tendré que vivir con ello.

      Me gusta

      • Toni Ribes // 8 junio, 2017 en 10:42 am //

        Siento mucho tu situación y ya me olía algo de eso. Entiendo tu dolor. Me separé con una hija de 8 y un hijo de 6, ahora tienen 23 y 21. Fue duro, muy duro y tenía mucho miedo de que mi paternidad se diluyera entre viajes y maletas de fin de semana. Pasé muchos sinsabores, decepciones y problemas con ellos. Pero entendí que poco podía hacer, solo “estar ahí” siempre para ellos. Si el chantaje emocional ya es inherente a la adolescencia imagínate si se suma el ser hijos de divorciados. Debes ver esos problemas desde una perspectiva más amplia. Ahora tu hija como preadolescente está midiendo sus fuerzas contigo y utiliza las armas que dispone: ¡Me voy con mi padre! Por supuesto con toda crueldad, así son a esa edad. Y tu, hecha polvo. En realidad es una lucha por el control. La buena noticia es que tu hija es la que tiene todas las de perder. Piensa un poco. Tu ex ya tiene su vida montada de una determinada manera. Sí, vale, si tu hija se va con él y se pone a convivir con él y tal vez con una nueva pareja o hijos de esa otra pareja, la cosa ya no va a ser todo el ji ji ji ja ja ja que puede que sea hasta ahora que se veían una vez al mes. Eso está claro. Conozco el caso. Al poco tu hija se dará cuenta que “l’ha cagao” y dependerá de su tasa de orgullo el tiempo que tarde en volver contigo. Y a tu ex lo mismo de lo mismo porque tu hija empezará a desmontarle las “paraetas” de su vida actual y al poco no te extrañe que esté hasta los huevos de “la nena”. Otra cosa es que a ti te repatee el hígado que eso ocurra. Piiit, Error! Que se vaya! Claro que sí! Anímala a hacerlo cuando te lo plantee en plan amenazante. Solo dile: Lo que tu quieras, cariño, si es lo que deseas pues te entiendo y además no es malo que estés con tu papá. Y añade: Y ya sabes que la mamá siempre estará aquí para lo que necesites. ¿Y por qué no pasar por esa experiencia las dos? Estaréis poco juntas, pero ahora será un tiempo de calidad sin malos rollos entre las dos. El jijiji jajaja pasará de casa tu ex a la tuya. ¿Qué guay, no? Y como seguro que ella se dará cuenta que contigo está mejor que con su padre al final será la hija pródiga. Y zas! se acabó la historia porque ya no tendrá armas en adelante. Eso no quiere decir que no haya que tener, en tu caso, un par de ovarios bien puesto, para actuar así, pero eso o sufrir las dos y deteriorarse la relación mutua poco a poco. Es posible incluso, no sé, que por el mero hecho de que te vea dispuesta a que se vaya con su padre, ya quede desarmada. Y por último y a pesar del embarazo y del parto y de todos los desvelos y sacrificios que enumeras ahí arriba, lo quieras o no nuestros hijos no son propiedad de nadie. ¿Me entiendes?

        Le gusta a 1 persona

  2. Ley de vida. No hay que darle muchas vueltas. Los hijos suelen ser egoistas por naturaleza.

    Le gusta a 1 persona

Qué te pareció el artículo?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: